Gotas

Nonpense

Ideas / Slider / 24/05/2025

La elegancia del vacío en la era de la inteligencia artificial

Hubo un tiempo en que internet le dio voz a todo el mundo. Ahora, la inteligencia artificial ha añadido también el estilo. 
¿El resultado? Un mundo donde cualquiera puede escribir bien, sin necesidad de saber realmente qué está diciendo.

Estamos en la era del nonpense: algo que no es el nonsense. No es absurdo, es pura apariencia.
Es la capacidad de producir textos perfectos, impecables en la forma, pero completamente vacíos de pensamiento auténtico.
Es la literatura generativa del vacío, donde la palabra es solo superficie.

La mayoría pasa por esa especie de clínica léxicológica: un centro estético del lenguaje, donde se realizan intervenciones no invasivas de maquillaje de la ignorancia.
Un retoque aquí, una frase elegante allá. La ignorancia no se corrige: se disimula.

La responsabilidad sobre lo que se dice está totalmente ausente.
Desde luego, no puede uno ser responsable de algo que no siente de verdad, que no comprende.
El pensamiento, como los viejos vinilos, queda en manos de unos pocos cultores: lento, profundo, áspero, difícil de reproducir, imposible de simular de forma auténtica.

Quien guía la inteligencia artificial con conciencia, quien formula los prompts con precisión, quien revisa con esmero, aún ejerce un pensamiento real.
Pero es algo cada vez más elitista, artesanal.
Algo que ya no es masivo, ni muy demandado.
Mientras tanto, el resto del mundo se mueve al ritmo del feed, de las plantillas, de la eficiencia sintáctica.

Antes era… mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente… ya no!

La palabra sin pensamiento no emancipa: adorna.
Y nosotros, animales de compañía del lenguaje, por fin hemos aprendido a hablar.
Por fin tenemos la palabra que nos faltaba.
Pero seguimos moviendo la cola para cualquier cosa.

La pregunta, entonces, no es si la IA nos quitará la voz. Sino si aún seremos capaces de reconocer cuándo una voz está viva.
De diferenciar un sonido bien producido de uno auténtico.

Un perro beagle habla a través del altavoz de un viejo gramófono en una escena surrealista, evocando la paradoja de la palabra sin pensamiento.
Hemos aprendido a hablar. Pero seguimos moviendo la cola.

Las palabras también tienen dueño.
Este contenido pertenece a GOTA y está protegido por derechos de autor. Si deseas compartirlo, cita la fuente y enlaza al artículo original.


Etiquetas: , ,



Foto del avatar
Mauro Bonello
Mauro Bonello es formador y coach certificado con casi 30 años de experiencia. Promotor y curador de iniciativas editoriales, se desempeña también como brand ambassador de Primum Movens. Actualmente es el director responsable de GOTA, la revista cultural digital dedicada al crecimiento personal, la reflexión y el bienestar.




Entrada anterior

La plaza y el feudo

Entrada siguiente

El Arte como Supervivencia Psíquica





También podría interesarte



2 Comentarios

en 03/06/2025

Muy interesante reflexión. Es cierto: ahora es fácil escribir bonito, pero lo difícil es decir algo auténtico. Ojalá no perdamos la capacidad de reconocer la voz verdadera entre tanto ruido elegante.

    Avatar de Gota
    en 03/06/2025

    Gracias por tu comentario. Compartimos totalmente tu preocupación: en esta era donde la forma puede ser impecable pero el contenido vacío, lo esencial es no perder la sensibilidad para distinguir lo auténtico. Ojalá sepamos valorar siempre la profundidad detrás de las palabras.



Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Más contenido

La plaza y el feudo

Sobre la libertad, la presencia y el control en la era digitalEstamos presentes, siempre. O al menos lo intentamos. En un tiempo...

23/05/2025